viernes, 15 de marzo de 2013

Chau


Te dejé salir de mí esa madrugada de enero.
Te lo hice fácil cuando no supliqué que te quedes.
Te dejé irte de acá adentro y por fin soy libre.
Te vas lejos en tu burbuja de jinete perdido.
Con tu espejo gastado a cuestas,
con todo lo que construí en secreto.
Ya no te busco, ya no te nombro.
Te devuelvo todo, no me quedo con nada.
No hacen falta explicaciones, ni silencios.
Pasé mucho tiempo escribiéndole palabras al vacío:
nunca quise darme cuenta que no era como yo pensaba.
No me interesa el olvido. 
No me interesa que siga doliendo.
Ya no espero ninguna señal.
Ya no te siento.
Te despido para siempre.



lunes, 4 de marzo de 2013

Liviano


Aprendiste de las llamas,
quemaste infiernos todas las noches a oscuras.
Cuando nadie te veía,
cuando estabas bajo tierra y respirando.
Un racimo de esperanzas se escapaba de tu mente,
en las calles huérfanas y olvidadas.
Esas que culpás de tu locura,
esas que te hacen quién sos.
Querías volar y supiste deshacerte de toda atadura.
Y ahora tu valija es cada vez más liviana y  transparente.
Quedó acurrucado en algún rincón,
entre las esquinas, entre la siesta: tu dolor.
Cuando más mirás el horizonte,
más lejos se asienta tu tristeza.
Y un millón de años hacen falta
para avasallar tus ilusiones.