jueves, 30 de septiembre de 2010

Relicario

Me guardo la sonrisa impertinente,
los gestos inoportunos, la mirada transparente,
(esta soledad deliciosa no tiene vértigo de
enredarse en tu recuerdo).
Dibujo palabras inconcientes que rebotan en el espejo,
esparcidas por la alfombra, repetidas en la ventana.
Me guardo tus pasos fugaces, la locura sincronizada,
tu fragilidad escondida.
Escribo, escribo y escribo.
Las horas pasan rápido, desordenadas, desprolijas,
y creo que podría amarte sin saber bien
que hacer con todo eso.
Robándome letras a mi mísma,
buscando la forma de expresarme sin volverme loca,
sin arriesgarme a la lógica del pensamiento.
Ensimismada en este corazón empecinado
en buscar excusas para diseñarte sonrisas.
Y esto que siento no se llama esperanza,
no sé bien que es.
Todavía le estoy buscando el sentido.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Madrugada

Me levanto sin prisas, sin pensamientos terribles.
Por primera vez lo entendí.
Y está bien.
No hay caprichos que me condenen a seguirte adónde vayas.
No me voy a guardar todo esto
sólo porque no lo quieras leer.
Cuando escribir es la única forma que tengo
para deshacerme de todo este engranaje.
Vuelta del destino y flores con espinas.
Tanto esperar para finalmente rendirse.
Como esos relojes sin uso que son
tan hermosos que guardás para siempre.
De alguna forma (sin saberlo, sin quererlo)
estarás en mis pasos.
Y eso para mí ya es suficiente.


martes, 7 de septiembre de 2010

Rayos X

Tenés una extraña forma de relacionarte.
Ellos van y vienen, pero vos no te querés dejar ver.
Hacés un muro de hiedra, invisible y fuerte.
Cuanto más querés que te escuchen más lejos te vas de la gente.
Querés que te miren, pero sin ojearte.
Querés que se sonrían, pero sin tocarte.
Es extraño y patético.
Y una lástima.
Supongo que dentro tuyo hay algo muy valioso
que alguna vez fué roto.
Supongo que ya no querés que se vuelva a quebrar en pedazos,
porque ya no hay fuerzas que puedan reponerlo.
Y estás cada vez más solo...
Tus modales te hacen tan hermosamente altivo,
tan furiosamente soberbio, una pose casi infantil.
Aún así, puedo ver a través tuyo.
Y cuando cerrás tu bocota por algunos segundos,
sin quererlo sos realmente vos.
Todos tus miedos, toda tu dulzura está flotando en tus pupilas.
Hay algo ahí que es encantador, lleno de luz.
Tus ojos no pueden esconderte, estás ahí.
Yo lo sé.
De nada sirve tanta inteligencia, si no podés dominar tu oscuridad.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Al borde

Suele pasar que a veces,
te veo cerrar los ojos mientras te acaricio,
mientras todo está quieto
y me olvido de que estamos muriendo de a poco.
Suele pasar que las palabras se deslizan por mis manos pero no llegan a decirse.
Agradezco que no puedas ver a traves de mí,
ver como voy atesorando estos instantes fugaces,
como voy a tratar de recordar una y otra vez
para volver a ser quíen soy cuando estamos juntos.
Suele pasar que cuando me tocás y se me eriza
la piel,estoy conteniendo mi aliento para no asustarte.
Te veo brillar para mí y me gustaría robarte la luz.
El destino es más fuerte que la distancia,
más que la esperanza que se acumula en mis horas,
más que la sonrisa que me llena el alma.
Todos los fragmentos de dolor, anclados y desvanecidos
para siempre en estos besos.
Lo que necesito, está dentro de mi silencio.
Lo que me hace olvidar el dolor, es lo que me hace libre.